
¿Por qué recomendamos agua embotellada?
Una recomendación que compartimos habitualmente con nuestros peregrinos y viajeros es: siempre que sea posible, preferimos que consuman agua embotellada, especialmente durante los primeros días del viaje. Es importante aclarar que en muchos de los países que visitamos el agua del grifo cumple con las normas de potabilidad y es perfectamente apta para el consumo. Sin embargo, nuestro organismo puede reaccionar de manera diferente cuando nos encontramos en un ambiente al que no está acostumbrado. El agua puede tener una composición mineral y una flora microbiana diferente a la que nuestro cuerpo conoce habitualmente, y algunas personas pueden experimentar molestias digestivas.
Y cuando estamos de viaje, una indisposición estomacal puede convertirse en un verdadero inconveniente. Después de preparar durante meses un viaje, nadie quiere pasar uno o dos días del itinerario sintiéndose mal, especialmente cuando estamos recorriendo ciudades, visitando lugares santos, participando en celebraciones o disfrutando de excursiones. Por eso, nuestra recomendación es sencilla: si tienes la opción, elige agua embotellada.
Una precaución sencilla durante todo el viaje.
También puede ser conveniente que, al llegar al hotel, quienes acostumbran beber agua durante la noche compren una botella y la tengan disponible en la habitación. De esta manera evitamos tener que recurrir al agua del grifo si tenemos sed durante la noche. En muchos de nuestros viajes, además, los conductores ponen a disposición de los viajeros botellas de agua durante los recorridos. Es una excelente oportunidad para mantenerse hidratado sin necesidad de buscar agua durante el trayecto.
¿Y qué hacemos en los restaurantes?
En algunos restaurantes pueden ofrecernos agua de la casa, agua filtrada o agua servida directamente en vasos. Aunque sea potable, si nuestro objetivo es reducir al máximo la posibilidad de molestias digestivas durante el viaje, podemos sencillamente pedir agua embotellada. Y si en algún momento no disponemos de agua embotellada, una bebida embotellada o una gaseosa puede ser una alternativa ocasional hasta que podamos conseguir agua segura y embotellada. La idea no es complicarnos el viaje, sino tomar una precaución sencilla.
Viajar también significa cuidar esos pequeños detalles
Una buena experiencia de viaje no depende únicamente de los grandes momentos. También depende de esas pequeñas decisiones que nos permiten sentirnos bien durante todo el recorrido. Comer con moderación, mantenernos hidratados, descansar cuando sea necesario y prestar atención a lo que consumimos son hábitos sencillos que pueden ayudarnos a disfrutar mucho más de nuestra experiencia. Queremos que nuestros viajeros regresen a casa recordando los lugares que conocieron, las personas con las que compartieron y las experiencias que vivieron… y no recordando aquel día en que una indisposición estomacal les arruinó el viaje.
